60% garnacha blanca, 20% chardonnay, 20% sauvignon blanco. Criado en botas de roble durante 6 meses.
Un vino de carácter, con tipicidad de la zona, muy marcado aromáticamente por la garnacha blanca, nos recuerda a frutos secos tostados, almendras, avellanas, nueces...
Y en boca tiene un gusto cálido y complejo, un paso con la acidez justa, con un final ligeramente amargo-agradable.
Un producto que nos demuestra la prefecta conjugación de variedades tradicionales con las foraneas.
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